Nada mejor que la desocupación para que la mente empiece a tambalearse como una cometa en el aire y corra el mismo riesgo: enredarse entre cables de alta tensión y provocarse y provocar un corto circuito; quemarse desde la cabeza hasta la más flamable hebra de rabia en los pies.

Wednesday, October 05, 2005

Can Can
Malditos Villanos Pixelados
Independiente

Las pistas amagosas

Can Can es una de esas bandas que se ajustan bien en los ambientes de luz tenue, en los bares con “onda” o en los teatros pequeños. No es de festivales al aire libre ni de aglomeraciones delirantes. Y es que su música jamás explota, por eso la máxima expresión de euforia que sus canciones provocan, es el vaivén de la cabeza al compás de una secuencia electrónica.
Malditos Villanos Pixelados mantiene una misma tónica a lo largo de sus 10 temas, porque aunque el disco contiene 18 tracks, 8 son cortos electrónicos o sampleos con relatos deportivos del -de alguna forma célebre- periodista guayaquileño Roberto Bonafón, o de algún vociferador esotérico que resultó adecuado para la ocasión.
El trío clásico de guitarra, bajo y batería, soportado con presencia protagónica por un computador que resulta el cuarto miembro, entrega en su segunda producción lo que -si hay que denominarlo-, resulta la más original propuesta de pop-rock electrónico de la capital ecuatoriana, porque simplemente no hay más grupos que se han aventurado en estas labores.
La voz femenina, bastante por encima de lo instrumental y con agradable tono juvenil, resulta a ratos monótona por lo sincopado de su interpretación, pero sencillamente por como suena, es la que sin duda debe estar ahí para acompañar a una música que no termina de atrapar. Sin embargo, parece no ser precisamente esa la pretensión y por lo tanto, acertadamente se recomienda en el booklet del disco que a este trabajo se lo escuche a niveles de volumen bastante altos, porque así o con audífonos, como también sugiere la banda, es como se logra descubrir los variados elementos brillantes que por ahí, entre los bits más frontales, asoman sus cabezas para redondear un sonido limpio.
Destaca con alta diferencia el track 7, un cover de la canción Fatalidad, tema que hizo famoso el ruiseñor Julio Jaramillo y que con méritos se la debería incluir en uno de esos tributos a los grandes que siempre se esperan de las bandas posteriores. El tema Levitaba también aplica su peso porque al fin aparece otro sonido vocal que destempla la recurrente tensión femenina de la primera voz.

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